Helado de vainilla con almendras caramelizadas

Helado de vainilla con almendras caramelizadas

La primera vez que tuve una vaina de vainilla en mis manos fue hace exactamente un año en la India en una tiendita de especies. Cuando el señor de la tienda me ofreció vainilla los ojos se me abrieron de una. Jamás había visto ni comprado vainilla natural. Pregunté el precio y me pareció súper cara, pero el señor me aseguró que era de buenísima calidad. Pero a ver, estábamos en la India y no me iban a decir otra cosa. Allá todo es de primera calidad, único en su existencia, nunca antes visto. Aunque en el puestico de al lado también lo tienen y te dicen lo mismo, en el del otro lado también, en el de en frente y en el de atrás. Pero de India les contaré más adelante. Entonces el señor la sacó del empaque plástico y me dice “Mira como se dobla, huélela”. Yo asentía con la cabeza y le dije que ok, que me la llevaba. Me explicó cómo conservarla (bien hermética) y listo. Cuando llegué a Caracas y abrí la primera vaina no lo podía creer. El olor es indescriptible, la textura súper delicada y el sabor me hizo querer botar el extracto de vainilla que tenía en la despensa. Es otra cosa definitivamente. Total que empecé a leer un poco más sobre la vainilla y aprendí que la calidad de la vainilla se comprueba por la flexibilidad de la vaina (debes poder hacer un nudo sin que se rompa), por su color (marrón casi negro o negro) y la superficie debe verse sin ningún tipo de defectos. También debe ser húmeda. Así que el señor no me había mentido. También aprendí que la vainilla es en realidad un género de la Orquídea y que hay muchísimas especies en todo el mundo. Las más famosas y comerciales: Tahití y Madagascar.

Esa vainilla la he utilizado de a poquito y la tengo muy bien conservada. Pero hace unos días me trajeron otra de regalo de París. Es vainilla Bourbon de Madagascar, la misma que traje de India. La única diferencia que vi fue la longitud de las ramitas. Éstas son bastante más cortas, pero llenas aroma y sabor. Mi receta favorita para preparar con vainilla es helado. Siento que puede identificarse perfectamente el sabor sin perder ni un solo detalle. Además me fascina el helado de vainilla. Éste quise servirlo con almendras caramelizadas, pero luego las mezclé dentro del helado y me gustó incluso más. Tip: después de utilizar la vainilla no boten la ramita. Métanla en el envase en el que guarden azúcar o el café y verán qué divino.

Aclaratoria: Yo no tengo máquina de helado y éste queda igual divino. La textura es un poquito menos cremosa porque no se eliminan por completo los pequeños hielitos, pero por las fotos pueden ver que funciona y queda cremoso igual.

Helado de vainilla con almendras caramelizadas

Ingredientes:

1 lata de leche condensada

1 lata de crema de leche grande o 2 pequeñas

1 lata de leche evaporada

1 rama de vainilla

1 pizca de sal

Para las almendras

½ taza de almendras naturales

1 cucharada de mantequilla

1 cucharada de azúcar

Preparación:

Prepara un bowl grande y llénalo de hielo hasta la mitad y elige un bowl mediano que quepa adentro para preparar el helado. En ese bowl mezcla todos los ingredientes y bate constantemente de cinco a diez minutos con batidora eléctrica o de diez a quince minutos con un batidor de mano. Coloca la mezcla en el envase en donde lo vas a dejar congelar y llévalo al freezer por una hora. Sácalo, vuélvelo a batir y déjalo dos horas o durante la noche.

En un sartén derrite la mantequilla, agrega las almendras y luego el azúcar. Cocina hasta que se haya derretido el azúcar y colócalas sobre una lámina de silicona para que se enfríen. Saca el helado del freezer y déjalo perder un poco de frío durante 5 minutos. Sirve con las almendras o mezcla las almendras dentro del helado. ¡Disfrútalo!